En 2016 se cumplirán tres años desde que este jubilado gestiona la entrada y salida de todos los kilos de comida que pasan por el local que la entidad tiene en Mercacórdoba.
Noelia Santos | EL DIA DE CÓRDOBA
MÃS de cuatro millones de kilos de comida recibió y repartió el Banco de Alimentos Medina Azahara a lo largo del año pasado, un 38,7% más que el año anterior. Gestionando todo este trasiego se encuentra Carlos Eslava, que desde 2013 es presidente de la organización, aunque lleva unos cuantos años más como voluntario. Aquà nadie cobra, a excepción de unos pocos que ejercen un trabajo algo más complejo. Eslava habla poco de sà mismo y, por ahora, lo único que importa es su cargo en el banco, poco más aporta de sus labores anteriores. Eso sÃ, la profesionalidad con la que trata el tema denota que llevar esta institución requiere más tiempo que muchos trabajos. Agradece toda la colaboración que reciben, año tras año, y sobre todo después de los periodos más nocivos de la crisis.
-¿Cómo llegó al Banco de Alimentos?
-Me habÃa jubilado y querÃa hacer algo, ayudar a los demás. Después de algún tiempo dudando, un amigo me dijo que viniera aquÃ. Yo no sabÃa ni lo que era. VenÃa dos dÃas a la semana y me debieron ver a mà un poco cara de tonto y me dijeron que acudiera más dÃas. Después me presenté para la junta directiva y fui tesorero con Luis Moreno, presidente de toda la vida del banco. Cuando él no se vio capacitado para seguir en el cargo, me presenté yo. En 2016 va a hacer tres años que soy presidente.

-¿A qué se dedicaba antes de llegar a esta institución?
-Lo importante es lo que estoy haciendo aquÃ. Yo hago el Camino de Santiago cada mes de abril, nos juntamos unos cuantos y lo único de lo que hablamos es del camino, porque el motivo de estar allà es ese. En el caso de los voluntarios del banco, por ejemplo, yo no sé ni lo que han hecho en muchos casos, porque lo importante es que ellos quieran ayudar. No importa lo que yo he hecho anteriormente, sino lo que estoy haciendo ahora mismo aquÃ.
-¿Cuál es el fin verdadero del Banco de Alimentos?
-Aunque parezca raro surge en Estados Unidos cuando un hombre vio a una señora recoger alimentos de un contenedor y por otro lado estaba viendo que en los supermercados se tiraba. Él pensó que si lo que se va a tirar se le da antes de que lo tiren a esta señora, a ellos no les cuesta nada y a la señora le ayudo y le arreglo la vida. Para conseguir que lo que va a caducar pronto llegue a la gente que lo necesita hay que hacer las cosas muy rápidamente. El Banco de Alimentos es como los bomberos, está siempre de guardia. Nosotros lo que pedimos a la industria alimentaria es que no tire lo que esté próximo a caducar, sino que nos lo dé, y encima a ellos le hacemos un favor porque a veces no sabrÃan lo que hacer. La mayorÃa de las instituciones piden dinero, pero nosotros no. Eso sÃ, las campañas son siempre en alimentos, pero a veces la gente piensa que las cosas funcionan solas. Esto tiene sus gastos y a veces nos es complicado cubrirlos, tenemos furgonetas, seguro, la luz, el teléfono y eso también hay que pagarlo, la jaula tiene que estar viva. Pero estamos muy agradecidos siempre a la generosidad de la gente.
-Esa generosidad está latente, imagino, en los voluntarios.
-Cuando un voluntario viene nosotros le tenemos que agradecer que venga, el tiempo que venga, porque desconocemos su situación personal. A lo mejor a un señor que viene un solo dÃa le cuesta venir mucho más porque tiene que dejar atrás muchas más cosas que otro que viene los siete dÃas de la semana. El Banco es un motor continuo y lo tienes que hacer funcionar con aportaciones discontinuas, pero los beneficiarios siempre los tienes ahÃ. Donde sà tenemos muchos voluntarios, y en eso está ya más centrada la población en general, es en las operaciones kilo porque son hechos muy puntuales. Pero aparte está el dÃa a dÃa, que tiene que estar funcionando y requiere gente jubilada que son los que tienen tiempo, u otros en situación de paro. También tenemos un convenio con instituciones penitenciarias para personas que hacen servicios a la comunidad, que además es gente joven y viene bien siempre.
-¿Llegan muchos voluntarios?
-Hay muchos voluntarios que vienen con la necesidad de comida y nos quieren dar a cambio la colaboración, pero nosotros no funcionamos asÃ. Nosotros no queremos que nadie salga de aquà con una bolsa porque el que lo ve no sabe por qué la lleva, si lo necesita o no lo necesita o es un pequeño tinglado que tenemos aquà montado. Le preguntamos que donde vive y le decimos que se acerque a su Cáritas y allà se aportan los papeles necesarios. Cuando la crisis estaba en lo más álgido, los habÃa que me planteaban que estaban en paro y que estaban dispuestos a trabajar. Funcionamos a través de un código de las buenas prácticas de tal manera que todo el mundo sabe lo que hay aquÃ. El prestigio se gana dÃa a dÃa, pero en una mala acción se pierde de la noche a la mañana.
-¿Cómo ha cambiado el perfil del beneficiario final en los últimos años?
-La cara de ese beneficiario no la conocemos, nosotros trabajamos con las entidades, son ellas las que nos cuentan. A lo que sà ha dado lugar la crisis es a gente que no estaba metido entre los usuarios habituales pero han entrado porque a lo mejor el no tener que comprar alimentos les ha permitido pagar la luz, el teléfono, el alquiler o la hipoteca. Es una forma de ayudar a las familias, no a gente que está indigente, pero sà personas que necesitan ayuda y entonces con esto al mes reciben el equivalente a 400 euros y ese dinero lo pueden usar para otras cosas.
-¿Qué pasarÃa si no existiera el Banco de Alimentos?
-AumentarÃan los robos porque pasarÃa esto que alguna vez hemos visto en algunas televisiones, que asaltan los supermercados para comprar alimentos, algo que también ha pasado en alguna época aquÃ. Ahora nadie tiene esa necesidad, otra cosa es que haya un pose polÃtica para protestar, pero nadie necesita asaltar un supermercado para comer. A veces me encuentro pobres en la calle y me paro y le pregunto para qué está ahÃ, no me diga usted que para comer porque ya le digo yo donde puede ir. Además estamos contribuyendo desde un punto de vista ecológico a no desperdiciar y mirar por este planeta, que no haya en la basura cosas que se pueden consumir.
-Aunque parece que la situación económica mejora, el Banco de Alimentos Medina Azahara reparte más kilos.
-Nosotros repartimos lo que nos den. Por ejemplo, nos han llegado ahora refrescos y lo repartimos, eso no forma parte del alimento en sà pero forma parte de las cosas que hace el Banco de Alimentos. Otras veces nos han venido patatas fritas, yo nunca pedirÃa para patatas fritas si tuviera que pedir para comer, o batidos, helados, productos congelados precocinados, nunca lo darÃamos, sin embargo se reparten. De hecho hemos tenido en alguna ocasión en la que se nos ha dicho “no pasta y no arroz” porque tienen, eso demuestra que no estamos en lÃmite de subsistencia porque si asà fuera, nos comerÃamos lo que hubiera.
-¿Cuáles son las principales peticiones de las entidades a las que repartÃs?
-Aunque alguna entidad diga lo de la pasta y el arroz, estamos hablando de personas en riesgo de exclusión social, por lo que todo le viene bien. A todo el mundo le viene bien un litro de aceite, se supone que tienen que querer de todo, sino es que no estamos en el nivel de personal en riesgo de exclusión.
-¿Considera lo que hace en el Banco de Alimentos un trabajo?
-Lo tomo con la misma profesionalidad que un trabajo. Nosotros movemos cuatro millones de kilos de entrada y otros tantos de salida. Hay que hacerlo muy profesionalmente o no se hace. Tenemos mucha gente que en sus trabajos han sido expertos en estas cosas y sin cobrar nada están aportando su experiencia a este asunto y esto da lugar a que una cosa aparentemente muy compleja, resulte relativamente fácil. También están los jubilados que han hecho muchas cosas a lo largo de su vida y facilitan mucho el solucionar los problemas.
-¿Se recibe más de lo que se da?
-Nosotros recibimos mucho más de lo que damos. MuchÃsimo más. Siempre digo que nosotros cobramos en sonrisas y eso ni se devalúa, ni nos lo embargan, ni nos lo hipotecan y siempre se revaloriza. Con lo cual estamos pagados.
-¿Lo ideal serÃa que el banco no existiera?
-Lo ideal de los ideales serÃa que no se despilfarra ningún alimento. Como eso prácticamente es imposible, la labor teórica primera de recoger las cosas que están para tirarse y dársela a otras personas que lo necesitan siempre estará ahà porque siempre habrá desequilibrio. Por ejemplo, tú vas al supermercado y ves un paquete de pan de molde que le faltan tres dÃas para caducar y no lo retiran, si yo lo compro, voy a comprar el que tenga una semana. Pero si todas las personas hacen eso, quiere decir que eso lo tienen que retirar y la empresa lo tiene que destruir. Si en medio está el banco y dice “esto lo recojo y lo reparto”, esta función será siempre necesaria. Otra cosa es que estemos paliando el hambre u otro tipo de problemas. Siempre habrá gente que tenga algún tipo de adicción y siempre va a necesitar, porque del dinero que reciben no hacen un uso bueno y las familias no tienen la culpa de que una persona sea alcohólica o drogadicta, esa familia siempre va a necesitar ayuda.
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