Los usuarios de bancos de alimentos siguen creciendo en la próspera Finlandia
Ver más en: http://www.20minutos.com/noticia/22795/0/colas-pan/cara-menos-amable/prospera-finlandia/#xtor=AD-1&xts=513357
El reparto gratuito de alimentos comenzó en este paÃs al inicio de la década de los 90.
Este sistema nunca fue eliminado y son muchas las personas que lo solicitan.
“Cuando empecé a repartir comida gratis en 2005 venÃan entre 200 personas semanalmente; hoy en dÃa acuden unas 2.600”, dice el responsable de un banco.Ver más en: http://www.20minutos.com/noticia/22795/0/colas-pan/cara-menos-amable/prospera-finlandia/#xtor=AD-1&xts=513357
EFE. 11.04.2015 - 12:14h PST
La mayor parte de la población finlandesa vive mejor que nunca, según los expertos, pero a la vez existe una creciente minorÃa que se ve obligada a recurrir a la beneficencia para sobrevivir porque el envidiado modelo nórdico de bienestar ya no es capaz de cubrir sus necesidades más básicas.
El reparto gratuito de alimentos, conocido popularmente como “leipäjono” (la cola del pan), surgió en Finlandia a principios de la década de los años noventa del siglo pasado, durante la peor crisis económica que ha sufrido el paÃs en tiempos de paz en sus casi cien años de historia. Finlandia superó esa crisis con mucho esfuerzo y volvió a la senda del crecimiento gracias al impulso de la industria tecnológica, con Nokia a la cabeza, pero las colas del pan, un fenómeno que se creÃa temporal, nunca llegaron a desaparecer y hoy en dÃa acude a ellas más gente que nunca.
Los bancos de alimentos, la Iglesia luterana, el Ejército de Salvación y otras organizaciones benéficas atienden semanalmente, en un paÃs de 5,4 millones de habitantes, a más de 22.000 personas, una cifra que no deja de crecer como consecuencia de la persistente crisis económica.
Quienes acuden a la cola del pan no son mayoritariamente indigentes, sino jubilados, parados, familias e incluso estudiantes a los que la pensión o las ayudas estatales apenas alcanzan para llegar a fin de mes “La situación ha empeorado mucho en los últimos diez años. Cuando yo empecé a repartir comida gratis en 2005 venÃan entre 200 y 300 personas semanalmente; hoy en dÃa acuden unas 2.600”, explica Heikki Hursti, director de un banco de alimentos situado en Kallio, un barrio obrero de Helsinki.
A diferencia de otros paÃses ricos, quienes acuden a la cola del pan no son mayoritariamente indigentes, sino jubilados, parados, familias e incluso estudiantes a los que la pensión o las ayudas estatales apenas alcanzan para llegar a fin de mes en uno de los paÃses más caros de Europa. “Muchas fábricas han cerrado, cada vez hay más gente sin trabajo y los subsidios que reciben de la seguridad social apenas les llegan para pagar el alquiler. Por eso vienen a pedir ayuda”, afirma Hursti para describir una realidad generalmente desconocida en el resto del mundo.
Su banco de alimentos, uno de los más antiguos de Finlandia, no recibe ninguna subvención estatal y funciona gracias a donativos privados y a las donaciones de comida de empresas de alimentación locales. Hursti, ayudado por un nutrido grupo de voluntarios, atiende varios dÃas a la semana a todas las personas que acuden a él sin hacer preguntas, ya que, en su opinión, “si alguien es capaz de hacer cola en la calle durante más de dos horas, es porque lo necesita”. Finlandia arrastra tres años consecutivos de recesión, lo que ha obligado al Gobierno de Helsinki a adoptar medidas de austeridad para frenar el creciente endeudamiento público, entre ellas el recorte de las numerosas prestaciones sociales. Esto ha contribuido a que la brecha social entre los ricos y quienes tienen menos recursos no haya dejado de crecer en los últimos tiempos. 700.000 pobres en Finlandia Según las últimas estadÃsticas disponibles, alrededor de 700.000 finlandeses (casi el 13 % de la población) viven por debajo del umbral de pobreza, es decir, que sus ingresos se sitúan por debajo del 60 % de la renta media nacional. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Finlandia Oriental, el 44 % de los usuarios de los bancos de alimentos dispone de menos de cien euros al mes para vivir, una vez descontados gastos básicos como la vivienda o la comida, y casi un tercio vive con entre 100 y 300 euros al mes. “Los cimientos de nuestro estado de bienestar tienen deficiencias que se hacen visibles en los miles de personas que llenan las calles formando las colas del pan”, afirman los autores del estudio. Y ello a pesar de que en 2013 Finlandia destinó 50.337 millones de euros a prestaciones sociales, el 43% del gasto público total, según la oficina nacional de estadÃstica Tilastokeskus. El panorama es preocupante, ya que, a falta de una semana para las elecciones generales, casi todos los partidos polÃticos coinciden en la necesidad de recortar aún más el gasto público —incluidas las prestaciones sociales— para frenar el creciente endeudamiento. “Si finalmente recortan los gastos sociales para ahorrar, como están diciendo durante la campaña, las colas del pan serán aún más largas”, advierte Hursti.Ver más en: http://www.20minutos.com/noticia/22795/0/colas-pan/cara-menos-amable/prospera-finlandia/##xtor=AD-1&xts=513357