La nave del Banco de Alimentos, objeto de estudio de los agrónomos

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Un año más Alumnos y alumnas de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos realizaron una visita al Banco de Alimentos, para estudiar in situ la ejecución de la nueva nave de almacenamiento, inaugurada ahora va ser un año, y en cuyo diseño mucho ha tenido que ver aquel centro universitario.

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La visita estuvo guiada por el profesor de Ingeniería de la Construcción de la citada escuela, José Antonio Entrenas, organizador de la misma, que ofreció un pormenorizado estudio técnico sobre esta nave de más de 600 metros cuadrados y capacidad de casi 900 palets, y que reúne las mejores condiciones para el fin previsto de almacenaje y manipulación de alimentos.

En estos días, además, repleta con los alimentos del FEAD (30 camiones, 430.000 kilos), que empezarán a repartirse en cuanto lo autorice Hacienda.

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Las características tanto en el diseño como en la ejecución de esta nave, la hacen objeto de estudio técnico para los futuros ingenieros, lo que nos llena de satisfacción.

 

Carlos Eslava: «Si en Córdoba hay familias que pasan hambre es porque quieren»

ENTREVISTA AL PRESIDENTE DEL BANCO DE ALIMENTOS

Carlos Eslava: «Si en Córdoba hay familias que pasan hambre es porque quieren»

 

Carlos Eslava, en las instalaciones del Banco de Alimentos. - A.J. GONZÁLEZ

Carlos Eslava, en las instalaciones del Banco de Alimentos. – A. J. GONZÁLEZ

Araceli R. Arjona Araceli R. Arjona
25/02/2018

Salvo los días que se escapa cada año para hacer a pie el Camino de Santiago, Carlos Eslava se levanta bien temprano cada día desde hace más de un lustro de lunes a viernes para acudir a su puesto en el Banco de Alimentos de Córdoba. Gerente de empresas durante años, decidió hacerse voluntario cuando se jubiló y tras «captarlo» para la junta directiva, se convirtió en el candidato perfecto para suceder en la presidencia a su predecesor, Luis Moreno, cuando éste se retiró de la faena. «Ahora estoy buscando relevo para mí, pero es complicado, hay mucha gente que quiere ayudar, pero encontrar a alguien dispuesto a asumir la responsabilidad cuesta más». Me recibe en su despacho del antiguo matadero, actual sede del Banco de Alimentos, dispuesto a contestar cualquier pregunta mientras decenas de voluntarios trajinan en el almacén y las oficinas.

-¿Cuánta gente trabaja aquí?

-Ahora mismo hay cuatro personas en plantilla y más de cien voluntarios fijos que dedican una hora mínimo a la semana al banco. Además, están los que vienen de instituciones penitenciarias para hacer tareas en beneficio de la comunidad que varían en número. Ahora tenemos ocho.

-¿Qué requisitos piden a los voluntarios y qué tareas desempeñan en el Banco de Alimentos?

-Solo que quieran ayudar, nosotros les buscamos una actividad. Hay casos en los que sabemos que el trabajo de algún voluntario va a haber que repetirlo, pero, si vienen con ilusión, los aceptamos, eso es lo importante. En cuanto a las tareas, aquí hay mucho trabajo de calle. Hay un grupo de profesores jubilados que va a los colegios para sensibilizar contra el derroche de comida. También hay un grupo de gente que va a las empresas para pedir alimentos o recoger, hay quienes se encargan de estar en las operaciones kilo, que organizamos todas las semanas, otros hacen la verificación de productos que llegan de Europa y personas encargadas del tema administrativo, el teléfono, el almacén y la clasificación de alimentos, que es un trabajo muy laborioso porque hay que cumplir la ley en materia de sanidad.

-¿Cómo evoluciona el número de entidades y beneficiarios? ¿Perciben que la crisis remite?

-Ha bajado bastante desde hace dos años, lo que indica que la crisis va pasando aunque notamos también que hay una población fija, que no gira, sino que se encuentra en una situación endémica. No se les ve con ganas de levantar cabeza, se apuntan al subsidio y luego a la economía sumergida, al trapicheo. Entonces, entre chapuzas, ayudas, alimentos… van al día. Están marginados del mercado laboral, pero subsisten de esa manera. La UE exige desde hace dos años que las personas que reciben los alimentos tengan un certificado de un trabajador social y eso ha reducido mucho la picaresca. Ahora hay que «confesarse» y presentar papeles, no vale solo con decir que uno está mal. Muchas personas no lo han querido hacer y también hay entidades que, por una cuestión burocrática, se han retirado, por el papeleo. El año pasado cerramos con 243 entidades beneficiarias y un año antes había 279. En número de personas, en el 2015, antes de que empezaran estos controles, había 43.000 personas y el año pasado, teníamos 27.032. Esto ha tenido otro efecto. Como hay menos gente, en el 2015 entregábamos 108 kilos por persona y año y ahora damos 168.

-Dice que hay picaresca, pero lo cierto es que no hay trabajo.

-Sí, pero tampoco los ves preocupados de buscarlo. Yo parto de una base. Si uno coge el mapa de España y ve que en unos sitios hay mucho paro y en otro poco debe ser que en otros sitios se está haciendo algo distinto, no sé qué, pero, si nos acostumbramos a que nos ayuden y nos den, mal asunto porque te acomodas y no sales. Yo hablo con mucha gente al cabo del día. Y hay quien viene por aquí y le pregunto ¿tú de qué vives? Y me dicen: «yo estoy de ocupa». Primer asunto. «A ver si me puede usted ayudar con alimentos». Y les digo que no, que aquí no entregamos comida a personas, pero que vayan a una entidad… Algunos se quejan y ni siquiera van a solicitarlo. Les orientamos, pero nada. Hace mucho tiempo que de aquí no sale nadie con una bolsa de comida, ni un tomate, porque todo lo que hay aquí es para las personas necesitadas. Me pasó una vez que recibimos una bolsa grande de caramelos y vino un colegio. Los niños me pidieron y les dije que no, que eso se pedía para las personas que pasan necesidad. Es muy importante que la gente lo sepa.

-¿Hay mucha picaresca?

-Hay de todo, y hay mucha gente que se pone en cualquier cola. Antes de los nuevos controles, por ejemplo, recibimos denuncias de establecimientos que vendían alimentos de Europa y eso es ilegal.

-¿Las familias reciben también fruta y verdura?

-Los alimentos de la UE y los habituales del banco son productos no perecederos. Eso tiene la ventaja de que se almacenan bien porque no caducan inmediatamente, pero no entregas alimentos frescos y esa es una carencia importante. El problema es que no podemos entregar fruta y verdura aunque tengamos porque no hay posibilidad de repartirlas sobre la marcha, no hay una estructura de distribución y solo llegan a entidades de consumo como residencias o comedores sociales. Es una lástima. Este año ha habido sobreproducción en ciertos alimentos y las cooperativas nos han llamado, pero lo hemos tenido que rechazar porque no hay entidades que hagan la distribución familia a familia. Es complicado. En algunas zonas de Cataluña lo han resuelto identificando en un censo a todas las personas necesitadas de un municipio, a las que les entregan una tarjeta con un saldo que pueden canjear por alimentos. Para eso haría falta tener locales adecuados y una estructura municipal donde depositáramos los alimentos para su reparto. Ahora mismo, solo la mitad de las entidades están en el programa de fruta y verdura y eso supone que haya familias en un mismo barrio que reciben alimentos frescos y otras que no, según la entidad suministradora.

-¿Usted cree que la existencia de los bancos de alimentos descarga en cierto modo de responsabilidad social a las instituciones?

-España es líder en solidaridad y líder en desperdicio. El origen de los bancos de alimentos es evitar el desperdicio. Las recogidas suponen un 30% de lo que repartimos y tienen, sobre todo, una función de solidaridad, el objetivo principal es luchar contra el desperdicio. Cuanto más opulenta es una sociedad, más se desperdicia. Esa es nuestra batalla. Ahora mismo, hay una lucha general contra el desperdicio, nosotros vamos a diario a recoger a los supermercados productos próximos a la fecha de caducidad que la gente no compra, aunque sea apto para consumo. Para eso está el banco de alimentos y eso siempre va a existir.

-¿La crisis nos ha hecho que todos desperdiciemos menos comida que antes?

-Yo diría que ahora mismo se tira más que antes porque están viniendo ciertas medidas de sanidad por seguridad alimentaria. De ahí la lucha entre consumo preferente y fecha de caducidad. Hay que poner las dos fechas y no se ponen, lo que nos reduce el margen porque no podemos entregar nada caducado aunque yo en casa me lo coma.

-El agua del grifo es gratis y se vende mucha agua mineral.

-Uno de los problemas más graves es el tema de los plásticos. Falta concienciación, sobre todo en ciudades como Córdoba, donde el agua es muy buena. Me llama la atención que hasta en las instituciones sigan poniendo botellitas de agua en lugar de dar ejemplo.

-¿Para qué ha servido la crisis?

-En parte, para adelgazar. Uno se plantea cosas, de qué puede prescindir y algunas de las que dejas atrás ya no vuelven más. O para introducir, por ejemplo, el tupper en los restaurantes, una cosa cada vez más común en Europa.

-¿Los supermercados siguen tirando su excedente?

-Estamos proponiendo que se prohíba por ley tirar las mermas que son, por ejemplo, una lata abollada o si en unos yogures de cuatro uno está roto, los otros tres no se pueden vender y se tiran todos. En algunas de las grandes superficies nuestras entidades van a recoger las mermas en nuestro nombre y hay una cadena que lo lleva a un comedor social.

-¿Recibís también donativos económicos?

-Sí, de dos tipos. Donativos finalistas como la subvención del Ayuntamiento o de empresas y particulares que indican qué es lo que tenemos que comprar y a cambio ellos reciben la deducción fiscal. Al año recibimos unos 250.000 euros en donativos en especie (cuando nos entregan por ejemplo mil kilos de botes de mayonesa o de aceite). En metálico, serán unos 40.000 euros. Lo que la gente olvida es que aquí hay que pagar la luz, a la gente contratada… aun así, nosotros intentamos tener el mínimo de gastos para que la mayor parte del dinero vaya a la compra de alimentos.

-¿En Córdoba hay familias que pasan hambre?

-Si pasan hambre es porque quieren, entre comillas, porque tienen recursos suficientes para que no sea así. El otro día me pidió una entidad que no les mandáramos aceite de girasol, que querían aceite de oliva, y eso no. Vamos a ver, nosotros entregamos lo que tenemos. Yo soy de Albacete y me he pasado media vida sin probar el aceite de oliva y aquí estoy. Hay gente que dice que no quiere pasta o lentejas… Yo le doy algo para alimentarse, por eso digo, que no se pasa hambre, otra cosa es que reciban lo que les gusta. Yo me suelo parar con la gente que está en la calle y, si ponen que piden para comer, les digo «usted puede ir a este sitio y le dan de comer», pero no van. Una vez me pasó con un señor en la puerta de la iglesia. Le dije ¿y usted para qué pide, porque tendrá su pensión? Y me dijo que bueno, que si ahí sacaba diez o quince eurillos, más pues mejor. Hay mucha picaresca. A mí me ha venido a pedir gente con la Coca Cola en una mano y el cigarro en la otra. Hay necesidades que la gente se crea y no puede venir sin ellas: quien lleva un buen móvil y, en ese caso, ¿no tiene para comer? En Córdoba tenemos una oenegé que da desayunos a las personas necesitadas y hay entidades como Reto, Renacer, Fundación Guadalquivir, Stop Desahucios, Síndrome Down… que entregan alimentos a ciertos colectivos. Luego hay entidades como el comedor Rey Heredia que vino hace tiempo para solicitar alimentos. Yo les dije que, mientras el comedor no estuviera homologado por Sanidad, no podía porque nos comprometíamos mucho, que volvieran con los papeles en regla, pero no han venido. Para recibir comida como entidad de reparto tenían que presentar los papeles de sus usuarios para cruzar datos y que estos no reciban de otro lado con el fin de evitar el agravio comparativo, pero tampoco están registradas como tal.

-¿Qué pasaría con sus beneficiarios si no existiera el banco?

-No sé, quizás aumentaría la delincuencia, quién sabe. Además, toda esa comida se tiraría.

-¿Qué necesitan ahora, aceite?

-No, hemos tenido un donante de 100.000 litros de aceite de girasol. Lo que vamos a necesitar pronto va a ser leche, porque la de la gran recogida caducará pronto.

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‘No hay mercado para tanto plátano’

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El presente trabajo de la Cadena Ser en Huelva, puede servir para comprender mejor la labor de los Banco de Alimentos en relación con los excedentes agrícolas, y viene a aclarar algunas acusaciones que algunos lanzan con evidente desinformación de la realidad:

‘No hay mercado para tanto plátano’

Este era el titular de una noticia del país de 19 de febrero. Apenas entrabas en la noticia aparecía este otro texto: “La producción récord obliga a retirar fruta para evitar el desplome del ingreso del agricultor”. Y me pregunto qué significa retirar fruta. Si se retira de los mercados, ¿a dónde va? La respuesta a esta pregunta retórica es tan clara como el eufemismo de la retirada. Una vez más estamos ante una situación en la que, por cuestiones económicas, se opta por destruir un producto antes que a ofrecerlo a quienes pueden necesitarlo. Dice la misma noticia que, el año pasado fueron más de 17 millones de kilos (casi 100 millones de plátanos) los destinados a bancos de alimentos, alimento de ganado o, sobre todo, al vertedero. Mientras vayan a bancos de alimentos, bien empleados estarán, para ganado no mientras haya personas en España que no comen todos los días y en otros lugares del mundo que apenas comen un par de veces en semana, y por supuesto, de ninguna manera, deben ir al vertedero que, según la noticia, es el destino mayoritario y más probable. Pero sigo con la noticia, que agrega que este procedimiento está autorizado por la Unión Europea, ¿pero en qué clase de mundo estamos viviendo? Estos últimos años con los plátanos, recuerdo que hace poco fueron los tomates, cada día pasa algo similar con los productos a punto de caducar de las grandes superficies: comida a la basura.

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En el mundo se desperdician alrededor de 1300 millones de toneladas de comida al año, prácticamente la tercera parte de todos los alimentos que cultivamos y, mientras tanto, alrededor de 795 millones de personas en el mundo carecen de alimentos suficientes para una vida sana (para que nos hagamos una idea eso equivale a una de cada nueve personas). Y nosotros tirando los plátanos, bueno me consolaré pensando en los que los usamos para darle de comer al ganado. Es de locos, pero ¿cómo permitimos esto?, ¿cómo Europa tira tanta comida a la basura mientras 66 millones de niños en edad escolar van a clase cada día con hambre en los países en desarrollo? La economía no puede sustituir al sentido común, no puede hacernos perder la humanidad, la sensibilidad. Por favor, no más comida a la basura cuando sí hay mercado para tanto plátano y más, el mercado del hambre.

Convenios de la Diputación con colectivos sociales

Convenios de la Diputación con colectivos sociales – CÓRDOBA

21/02/2018 (Diario CÓRDOBA)

La Diputación de Córdoba, a través del Instituto Provincial de Bienestar Social (IPBS), ha firmado 15 convenios de colaboración por valor de 456.000 euros con colectivos y asociaciones de la capital y de la provincia, entre los que se encuentra el Banco de Alimentos Medina Azahara, con el fin de impulsar el desarrollo de programas y proyectos de índole social. En el acto de firma han participado el presidente de la institución provincial, Antonio Ruiz, y la presidenta del IPBS, Felisa Cañete.

España: gran donante de alimentos y gran derrochador

Tomado de http://www.foodretail.es

España: gran donante de alimentos y gran derrochador

Según datos de FEBA, nuestro país encabeza las donaciones en Europa pero es el séptimo que más comida desperdicia.

Donación de alimentos en un supermercado

Donación de alimentos en un supermercado

Una de cal y otra de arena. Esto es lo que han dado a España los datos de la Federación Europea de Bancos de Alimentos (Feba), que señalan que nuestro país es el primero en donación de alimentos (153 millones de kilos durante el pasado año), pero, a la vez, el séptimo que más derrocha, superando los 7,7 millones de toneladas de productos desperdiciados anualmente.

En concreto, cada español dona 660 gramos de comida, cifra que se sitúa por encima de los franceses, con 200 gramos por habitante, o los italianos, con poco más de 150. Aún así, los españoles desperdician individualmente 179 kilos de alimentos al año, lo que se traduce en 3.000 millones de euros tirados a la basura cada año, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medioambiente (Mapama). Lo peor de todo esto es que de estos alimentos, aproximadamente 1,2 millones son aptos para el consumo.

En el mejor de los casos, y pensando que empresas o particulares estén interesados en compartir los excedentes alimentarios en buen estado, no pueden hacerlo de manera directa a personas desfavorecidas, sino a través de una organización inscrita en el registro de entidades sociales de su comunidad autónoma, que incluye comedores sociales y centros de día.

EL EJEMPLO DE LOS SÚPER

En las empresas de Asedas, se desperdicia entre el 0,2% y el 1% del producto comercializado, según explican a Europa Press fuentes de la organización. En su conjunto, cadenas como Mercadona, Supersol o Covirán donan entre 12.500 y 13.000 toneladas de alimentos al año.

Eroski, por su parte, entregó más de 7.000 toneladas a los bancos de alimentos el pasado año, mientras que Carrefour, que también suministra material a los bancos de alimentos para mejorar la gestión de los productos, hizo entrega de 10.000 toneladas en 2017. Otras cadenas como Lidl centran su estrategia en ajustar el volumen de productos que se suministra diariamente a las tiendas para prevenir el despilfarro.

En el caso de Dia, donde se desecha alrededor de un 0,8% de los alimentos comercializados, las trabas para la donación de alimentos son de tipo logístico: “Sólo se donan alimentos desde el almacén, no desde las tiendas, dada la capilaridad de la red de distribución”, explica la enseña. En supermercados como Consum, los propios voluntarios de las entidades sociales son los encargados de recoger diariamente los alimentos donados.

Asedas reclama que las entidades receptoras tengan capacidad para utilizar el producto en un tiempo corto

Desde Asedas se recuerda que un inconveniente a tener en cuenta son “los tiempos de gestión” necesarios para comprobar que el estado de los productos se ajusta a la normativa. Por ello, reclaman que cuando se donan productos frescos, la entidad receptora “debería tener capacidad para utilizar el producto en un tiempo corto”.

Fesbal cree que la solución es “agilizar el tiempo entre la recogida y el consumo” canalizando esos productos muy perecederos hacia los comedores sociales, donde se les puede dar salida con mayor rapidez. Pero desde la organización lamentan la falta de medios técnicos y humanos para manipular tantas toneladas de alimentos con celeridad.

UNA LEGISLACIÓN ADECUADA

Está claro que una adecuada legislación en torno a este asunto ayuda mucho. Por eso, el pasado mes de mayo el Congreso instó al Gobierno a seguir el modelo italiano, que contempla exenciones fiscales para los donantes y un mejor ajuste de la fecha de caducidad y de consumo preferente en el etiquetado. Desde la aprobación de esta ley en Italia, las donaciones se han multiplicado por diez en la última década.

Asimismo, el pasado mes de junio, se aprobó en el Congreso español una modificación de la ley de seguridad alimentaria propuesta por el PP para que las entidades sin fines lucrativos tuvieran la consideración de “consumidores finales” en las donaciones, quedando las empresas eximidas de su responsabilidad con respecto al estado de los productos donados e incentivando así la entrega de alimentos.

La organización de consumidores Facua lo considera, sin embargo, insuficiente y ha pedido seguir el ejemplo de Francia, donde se prohíbe por ley desperdiciar alimentos a los supermercados y se les obliga a donarlos a organizaciones benéficas. En esta línea se ha posicionado también el gobierno balear, que el pasado 16 de enero aprobó un anteproyecto de ley que prohíbe tirar comida en buen estado a los establecimientos de hostelería y restauración y les obliga a facilitar los restos no consumidos a los clientes que lo soliciten.

LA TECNOLOGÍA AYUDA

Evitar el desperdicio puede ser más sencillo gracias a las nuevas tecnologías. De hecho, existen herramientas muy útiles como Guest-imator, una aplicación creada por la organización sin ánimo de lucro Save The Food, que permite calcular la cantidad de ingredientes necesarios para una hipotética cena introduciendo el número de comensales, los platos que habrá en la mesa y la cantidad que debería sobrar.

Las nuevas tecnologías ayudan a evitar el desperdicio de alimentos

Otras aplicaciones, como Ratatouille o BeneBene, permiten conectar con organizaciones solidarias y ayudan a encontrar personas a las que donar los alimentos sobrantes en buen estado.

Y una propuesta más: la iniciativa española NTEY, una plataforma online a través de la cual los comercios dedicados a la hostelería o venta de productos alimenticios ofrecen los artículos que no han vendido al final del día con descuentos de, al menos, el 50%.

Operaciones kilo 16 y 17 de febrero

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Operaciones Kilo proyectadas para el 16 y 17 de febrero (Viernes y sábado)

  • Cash, Frest Isla Malante
  • Cash, Frest Los Omeyas
  • Día, Polígono Granadal
  • Día, Pintor Pedro Bueno
  • Día, Avenida de Rabanales
  • Día, Polígono Guadalquivir.
  • Piedra, Avenida del Aeropuerto
  • Piedra, Duque de Hornachuelos
  • Piedra, Realejo

Un 30,8% de las personas en edad de trabajar está en riesgo de pobreza

Riesgo de pobreza: un 30,8% de las personas en edad de trabajar está en riesgo de pobreza

La cifra se sitúa en más de 9,3 millones de personas, según Adecco. Los principales perjudicados son los jóvenes y las personas mayores de 45 años.

El 29% de los españoles es pobre o está en riesgo de caer en la pobreza.- REUTERS

El 30% de los españoles es pobre o está en riesgo de caer en la pobreza.- REUTERS

Más de 9,3 millones de personas en edad laboral se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que supone el 30,8 % de la población entre 16 y 64 años, según datos de la Fundación Adecco.

En su II Informe ‘Un empleo contra la exclusión’, la Fundación Adecco ha cruzado los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) y los del indicador europeo AROPE, que mide el riesgo de pobreza según diversos factores.

Los datos del informe AROPE señalan que el 27,9 % de la población se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social.

Se trata de personas que viven en un hogar con una renta inferior al umbral de la pobreza, fijada en 684 euros mensuales, que se encuentran en situación de privación material severa y no pueden afrontar, al menos, 4 de los siguientes gastos: vivienda, calefacción, vacaciones, alimentación básica, gastos imprevistos, teléfono, televisor en color, lavadora o automóvil.

También aquellas personas que viven en un hogar con baja intensidad de trabajo (inferior a 0,2), definida como la relación entre el número de meses trabajados por todos los miembros de la unidad familiar y el número total de meses que podrían trabajar, como máximo, todas las personas en edad laboral de dicho hogar.

Al cruzar los datos de AROPE con los de población proporcionados por el INE, un 30,8 % de las personas entre 16 y 64 años, es decir, 9.328.216, se encontraría en situación de riesgo y exclusión social, lo que supone un porcentaje superior a la media (27,9 %).

El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, ha destacado el elevado porcentaje de población entre 16 y 29 años y entre 45 y 64 años que se encuentra en situación AROPE: un 37,6 % y un 30,5 %, respectivamente, frente al 27,1% de las personas entre 30 y 44 años.

A este respecto, Mesonero ha señalado que “los jóvenes y los mayores de 45 años son los que presentan mayores dificultades en su acceso al mercado laboral y ello tiene una consecuencia directa: una mayor tendencia al riesgo de pobreza y exclusión social”.

Ángel Merino y Virginia Aguilera, vencedores del II Trail de Villafranca de Córdoba

 

Organizada por el club Los Agujetas y el Ayuntamiento de Villafranca, se ha celebrado una nueva edición del Trail de esta localidad cordobesa, que se ha realizado a beneficio del Banco de Alimento de Córdoba. Cerca de trecientos participantes ha tenido esta primera prueba, puntuable para la II Copa Provincial de Trail Diputación de Córdoba, en la que se han impuesto Ángel Merino y Virginia Aguilera, en la modalidad de Trail, y Juan Carlos Bretón e Irene Moreno, en el Mini Trail.

Ángel Merino y Virginia Aguilera, vencedores del II Trail de Villafranca de Córdoba

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Organizada por el club Los Agujetas y el Ayuntamiento de Villafranca, se ha celebrado una nueva  edición del Trail de esta localidad cordobesa que se ha realizado a beneficio del Banco de Alimento de Córdoba. Cerca de trecientos participantes ha tenido esta primera prueba puntuable para la II Copa Provincial de Trail Diputación de Córdoba en la que se han impuesto, Ángel Merino y Virginia Aguilera en la modalidad de Trail y Juan Carlos Bretón e Irene Moreno en el Mini Trail.

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Un triunfo merecido aunque más luchado de lo esperado, tanto Bretón como Merino tuvieron que emplearse a fondo para conseguir la victoria en esta edición de la prueba.

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El podium del trail, estuvo conformado por el atleta espeleño del CAC, Ángel Merino Muñoz, que en esta ocasión tuvo que entregarse a fondo para conseguir la victoria, ya que Alberto Rivera, del club Corricollano, le puso las cosas muy difíciles. Tan solo cuatro segundos fue la diferencia entre ambos atletas. El tercer clasificado fue Daniel Luque González, del club Virus Trail.

En la parcela femenina, el triunfo fue para Virginia Aguilera Moreno del Ulmax Trail, siendo segunda Eva María Saryago Zambrano, atleta independiente y tercera clasificada, Paqui Caballero Lucena del club Cabra Running.

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CLASIS

Clasificación General Minitral Sierra de Villafranca

Clasificación General Trail Sierra de Villafranca

II COPA PROVINCIAL DE TRAIL DIPUTACIÓN DE CÓRDOBA

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Los vencedores del VI Trail Villafranca de Córdoba

MINI TRAIL

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Juan Carlos Bretón Cantero, del club Antorcha Andujar, e Irene Moreno Herrera, atleta del club C.A. Canena, han sido los vencedores, por un margen muy ajustado, de la modalidad de mini trail. Los segundos clasificados fueron Juan Daniel Fernández, del club Batalla de Alcolea, y Gema Rico Córdoba, del Club Los Agujetas, entidad organizadora de la prueba. A Gema Rico le faltaron dos segundos para alcanzar el puesto de vencedora de Irene Moreno. En tercera posición entraron a meta Bonifacio Salas Moreno, del club Pulso Trail, y Francisca Valenzuela Nieto, atleta independiente.

+ATLETISMO

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Llegan 442.393 kilos de alimentos

 

 

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Durante todo este mes de febrero, las naves del Banco de Alimentos Medina Azahara se están llenando de nuevo con la llegada de la 3ª fase de los alimentos del FEAD, que facilitan la Unión Europea y el Gobierno español para ayuda a los más necesitados.
En esta fase, a Córdoba le corresponde al Banco de Alimentos Medina Azahara un total de 442.393,970 Kg., unos 22 camiones, y la misma cantidad a la Cruz Roja de Córdoba.

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En esta partida destacan: aceite, arroz, cacao soluble, conservas, crema de verduras, galletas, garbanzos cocidos, leche, leche de continuación, pasta y alimentos infantiles entre otros, procedentes de las principales industrias de alimentación españolas, que las suministran tras acudir al correspondiente concurso convocado en su día.
Tras el complejo proceso de descargas, clasificación y almacenaje, que se prolonga todo este mes, y tras pasar la inspección de Hacienda y Subdelegación del Gobierno, que garantizan su transparencia y legalidad, está previsto que sea a primeros de marzo cuando se empiece a repartir a más de un centenar de entidades asistenciales y de beneficencia de Córdoba y provincia inscritas en el programa, que serán las encargadas de repartir estos alimentos entre cerca de 30.000 beneficiarios. Al tratarse de fondos públicos, todos los beneficiarios deben estar derivados por un trabajador social para tener acceso a estas ayudas.

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Operaciones kilo 9 y 10 de febrero

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Las Operaciones Kilo de fin de semana  9 y 10 de febrero son:

  • Aldi, Avenida del Brillante
  • Aldi, Polígono Chinales
  • Aldi,  Open Arena
  • Aldi Lucena
  • Día, Don Lope de Sosa
  • Día, Calle Sevilla
  • Mercadona,  Avenida de Cádiz
  • Mercadona, Carretera de Palma del Río
  • Mercadona, Polígono Chinales
  • Mercadona, Doña Berenguela
  • Mercadona, Ronda del Marrubial
  • Mercadona, Cabra
  • Piedra, Doctor Barraquer
  • Piedra, Manuel de Sandoval
  • Piedra, Reyes Católicos
  • Piedra, San Pablo